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Solemos decir que “el voluntariado son las manos y el corazón de Hábitat para la Humanidad”. Este hecho representó una de nuestras principales preocupaciones durante el tiempo de aislamiento preventivo y obligatorio: ¿Cómo hacer para que las relaciones suspendidas entre las familias que gestionan su vivienda con la ayuda de HPHA y las personas que buscan ayudar en la construcción de la casa se restablecieran?

 

Parte del desafío de seguir adelante como organización y especialmente, ayudar a que las viviendas fueran un escudo efectivo contra la enfermedad, requería de toda la capacidad de innovación de la que fuéramos capaces. Es por eso que, una vez más, contamos con el voluntariado como un multiplicador de ayuda, y con las semanas fuimos aprendiendo a sumarlo a los talleres virtuales de forma positiva y efectiva.

 

En esta dirección seguimos trabajando para que
el voluntariado corporativo nos siga acompañando en los nuevos contextos
y con las nuevas herramientas. 

 

 

Cómo seguir en contacto 

 

Muchísimo de lo que hacemos es posible gracias a la ayuda de las empresas y a las personas que en ellas trabajan, que brindan su tiempo y esfuerzo para contribuir con otras que están atravesando el proceso de hacer un cambio en sus vidas a través de la vivienda. Solamente quien ha pasado por eso puede entender todas las esperanzas y motivaciones que despierta la expectativa de tener una casa donde albergar a la familia en forma segura. Y el voluntariado es parte de lo que lo hace posible.

 

Hoy hemos construido nuevas propuestas de voluntariado corporativo para seguir contando con esas brigadas que animaban a la familia cuando llegaban al barrio, solo que de otra forma: a través del celular, un grupo de whatsapp, un mensaje en redes sociales. Desde casa, con el esfuerzo que conlleva cumplir con las obligaciones laborales desde el hogar, gestionando al mismo tiempo todo lo que allí ocurre, estos vínculos vuelven a recrearse con distintos soportes pero con el mismo material del que están hechos: el amor al prójimo.

 

 

Para conocer algunas de las propuestas de voluntariado corporativo, hacé click aquí.
Para más información, escribir a Andrés Queirel a aqueirel@hpha.org.ar.

 

La recientemente promulgada Ley de Alquileres incorpora la figura del alquiler social e inicia un camino de oportunidad en este tema en nuestro país. Aún más, si tomamos la crisis sanitaria y económica del COVID19, donde el principal escudo para preservar la vida es fundamentalmente una vivienda adecuada, el alquiler social se convierte en un instrumento de inclusión y de realización del derecho a la vivienda. 

 

Como organización social que viene trabajando desde hace más de diez años en la problemática, con el único proyecto de alquiler social a cargo de una ONG en el país, hemos generado suficiente evidencia como para saber que es posible dar respuesta a esta situación, pero no con el alcance que lo permite una política de estado.

 

Es importante resaltar que la figura del alquiler social busca el acceso de condiciones dignas y justas para un sector de la población que durante décadas ha destinado, en mayor o menor medida, recursos para la vivienda en un sistema inseguro y muchas veces clandestino. Paradójicamente, los altos montos que en la informalidad se exigen para acceder a condiciones mínimas de vivienda son semejantes a los llamados “de mercado”. Esto nos enfrenta con la posibilidad de saldar esta deuda, si como sociedad podemos generar las asociaciones que se requieren para dar solución.

 

En distintas partes del mundo, modelos de articulación pública y/o privada, incluyendo a la sociedad civil, han demostrado ser efectivos para dar respuesta a las personas que no tienen vivienda y que no pueden acceder a ellas a través de un alquiler. Hay mecanismos que preveen la utilización de inmuebles desocupados, la generación de incentivos para propietarios, mejoramiento de espacios degradados o abandonados para ser destinados a viviendas. En algunos casos, se le da participación al voluntariado y a las familias que luego residirán ahí o incorporan un trabajo en red con otras organizaciones para fortalecer otros aspectos como la búsqueda de empleo.

 

A su vez, que el alquiler social sea una política de Estado ha dado lugar a mejorar los sistemas de información sobre el tema: generar bases de datos, registros de propiedades posibles, transparentar los recursos que tienen los estados para aportar al sistema.

 

Es por esto que esta incorporación en la Ley de Alquileres brinda, asimismo,  tantas oportunidades como desafíos: tanto para la generación de sistemas o mecanismos que mejoren la oferta de viviendas para quienes hoy no acceden como para la construcción de diálogo y de agendas en común.

 

Como organización que busca que cada persona tenga un lugar digno para vivir, se nos abre un gran camino por recorrer, que iniciamos poniéndonos a disposición para articular y fortalecer capacidades para el diseño de modelos, en un proceso de diálogo y acuerdos, con el involucramiento de todas las partes que se requiera para estar a la altura de la oportunidad que este contexto nos brinda.

La infancia es un momento de crecimiento y aprendizaje sobre el mundo que los rodea. Debería estar repleta de curiosidad y asombro, y no de la dura realidad del mundo adulto. Mientras descubren sus propios intereses y valores, no deberían tener que preocuparse por tener un techo o una cama donde dormir. La misión de Hábitat Argentina es ofrecer a los niños y las niñas una infancia más saludable al darles la oportunidad de tener una vivienda estable que puedan llamar hogar.

 

Existen muchas razones por las que, durante la niñez, una vivienda estable puede traer una vida mejor y más saludable. La posibilidad de tener un lugar seguro donde vivir es la más obvia de ellas. Innumerables estudios han demostrado cómo la inestabilidad y la carencia de vivienda pueden afectar al desarrollo de los niños y niñas. La falta constante de certeza sobre dónde pasarán la noche les genera un estrés innecesario e impacta negativamente en su educación, dada la dificultad para concentrarse y el escaso espacio para estudiar. Especialmente si su casa está sobrepoblada y no tienen un espacio propio.

 

La salud mental y los problemas de conducta también son resultado del estrés de vivir en condiciones que se encuentran por debajo de los estándares. Dicho estrés puede provocar depresión y ansiedad, como también un empeoramiento generalizado de su salud mental y de su comportamiento. Su salud mental puede verse afectada también por las relaciones que los rodean. El estrés familiar puede resultar en una gran tensión en el hogar, la cual impacta directamente en los niños. Además, si la familia se ve obligada a reubicarse constantemente en busca de una vivienda, los niños enfrentarán dificultades a la hora de establecer relaciones duraderas con sus pares y con la comunidad que los rodea. El desarrollo de los niños dependerá de cómo se construyen a partir de las relaciones con su entorno.

 

La salud física también se ve afectada por la inestabilidad de vivienda. Es una realidad que muchas familias se ven obligadas a tomar la difícil decisión de pagar el alquiler o comprar comida y, en ciertas ocasiones, incluso deben optar entre el alquiler o su bienestar. No contar con una alimentación completa puede impactar gravemente en los niños y niñas y muchas familias no pueden acceder a un médico para obtener la medicación necesaria para garantizar la salud de sus hijos ni la propia. Especialmente en estos momentos en los que el cuidado de la salud es de suma importancia ante el COVID-19. Cuando las condiciones de vida son precarias, los riesgos para la salud aumentan. La humedad, los edificios mal construidos y las casas infestadas de insectos pueden impactar negativamente en la salud y el bienestar de los niños.

 

Toda persona merece tener acceso a una vivienda digna y segura que le de la privacidad que necesita. Mejores viviendas implican una mejor salud, una mayor estabilidad económica, un espacio para que cada niño y cada niña pueda desarrollarse y convertirse en la persona que quiere ser. Hábitat Argentina trabaja en conjunto con estas familias, los voluntarios y los donantes para lograr darle a las familias la oportunidad de acceder a la vivienda que se merecen. Trabajamos para darle a las familias una vida en la que no tengan que estresarse por las filtraciones de agua en los días de lluvia o porque sus hijos se enfermen con frecuencia. Esperamos que al reducir el estrés en las familias, reduzcamos también el desgaste emocional en los niños y ayudemos a que encuentren el hogar que más los beneficie.

 

Reflexión de Laura Muñoz, Pasante Internacional de Hábitat para la Humanidad Argentina.

Un mes atrás comenzábamos la implementación del ciclo de capacitaciones virtuales Salud y Vivienda, en el partido de La Matanza. A través de este proyecto, diseñado para ayudar a familias que están viviendo esta pandemia en una vivienda insegura, hemos logrado impactar la vida de más de 150 personas.

 

El foco del ciclo de capacitaciones, conformado por tres talleres virtuales y la entrega de un set de materiales a elección, es fortalecer e instalar capacidades que perduren en el tiempo y contribuyan a la mejora de la vivienda de manera constante. 

 

Una característica fundamental es el seguimiento personalizado a cada familia durante el proceso de aprendizaje, lo cual garantiza la incorporación de los conocimientos y brinda calidez humana y cercanía. Esto sería imposible sin la colaboración y generosidad de las voluntarias que se sumaron generosamente como co-facilitadoras de los talleres.

 

Queremos agradecer especialmente a cada persona que donó en apoyo a este proyecto, ya que los tres ciclos facilitados hasta el día de hoy fueron financiados completamente por ustedes.

 

A su vez, la empresa Dow se ha sumado a esta propuesta apoyando los nuevos ciclos de capacitación virtual en Bahía Blanca (El Saladero, Boulevard e Ing. White). Decidimos redoblar la apuesta y lanzarnos a diseñar un ciclo basado en la realización de mejoras sanitarias. Es decir que las familias ahora podrán aprender también sobre instalaciones sanitarias básicas y sumamente necesarias para este tiempo de especial cuidado de nuestra higiene. Los sets brindarán materiales para la instalación de duchas eléctricas, cañerías de agua y lavamanos.

 

¡Te invitamos a escuchar el testimonio de Silvia, una de las primeras egresadas de nuestros talleres!

 

 

 

Nos encontramos, hoy fines de abril, en un momento muy especial para Argentina y el mundo. Ha llegado una pandemia que nos ha puesto frente a un desafío importante, porque si bien parte de la responsabilidad es del gobierno, otra gran parte es de cada uno de nosotros. Estamos frente a una emergencia sanitaria y una emergencia social. Esta última, los argentinos, y aquí en HPHA, somos conscientes de que la hemos estado viviendo hace muchos años.

 

Hábitat para la Humanidad Argentina viene trabajando y esforzándose para que cada persona tenga su propio espacio, su propio hábitat. En esta pandemia, y frente al aislamiento obligatorio, el hogar y el hábitat juegan un papel muy importante, con muchas aristas que hay que pensar juntos.

 

Una de las temáticas en la cual la Argentina tiene estadísticas muy difíciles: la violencia de género y los femicidios. La estadística de femicidios no se logra bajar hace años, sino que se incrementa día a día. La situación de aislamiento ha empeorado estas cifras. Por eso, es muy importante que en cada casa se reflexione en relación a la equidad de género. Más de la mitad de los femicidios son cometidos por parejas, ex parejas, o seres muy queridos. Es difícil. Es
difícil denunciar, no perdonar, dejar de creer que todo se va a solucionar.

 

Gran parte de esta problemática está relacionada con nuestra crianza. El género es un tema cultural. Nos toca desmitificar los atributos que relacionamos con la vivienda, el hombre y la mujer, no hay celestes y rosas.

 

Aprovechemos estos días que está toda la familia en la casa para que cada uno cumpla con su rol. Pensemos como podemos enseñar en nuestros hogares que la responsabilidad de los cuidados de la casa son 50 y 50 de mamá y de papá, de tu hermana y hermano. Intentemos que todas las actividades que realicemos en estos días en cuarentena sean con perspectiva de género. Tenemos que aprovechar para entender qué nos pasa, por qué nos pasa y de qué manera podemos mejorar.

 

Son tiempos complejos pero debemos pensar cómo hacer que el hábitat de cada uno sea el mejor lugar para refugiarnos. Ser creativos, ser ingeniosos, respetuosos, y por qué no pensar en integrarnos, debatir los temas, buscar nuevos “espacios”.

 

Seamos cuidadosos, no salgamos, pero también busquemos seguir desarrollando nuestra perspectiva de género en el hábitat en el que hoy nos toca estar.

 

Graciela Adán
Directora de Fundación Global.
Miembro de Honor de HPHA
https://www.fundacionglobal.org.ar/

 

Hoy en día, seis de las nueve familias que alquilan en nuestro edificio Estela de Esperanzas* (La Boca, Buenos Aires) están conformadas por una mujer que es madre y jefa de hogar.  ¿Qué implica ser “jefa de hogar”? Si bien el Instituto Nacional de Estadísticas no ofrece un concepto claro y delimitado, ya que el único requisito es que la persona jefa de hogar sea mayor de 15 años, entendemos que suele ser una combinación entre la responsabilidad en la
toma de decisiones y en el mantenimiento económico de los gastos de la vivienda y los miembros de la familia.

 

Las mujeres que alquilan en el edificio – a precio de mercado – provienen de un historial habitacional de obstáculos y conflictos. No sólo enfrentan las dificultades de acceso al alquiler con las que toda persona con recursos medios o bajos debe lidiar, sino que además la cuestión de género y la falta de equidad las posiciona como las personas más excluidas del mercado inmobiliario.

 

Esto se debe a que son ellas las que usualmente están a cargo de la crianza de sus niños/as, tanto en el caso de padres presentes como ausentes. Adicionalmente, son numerosos los casos en los que, aún con una sentencia judicial o un acuerdo de mediación, no perciben ningún ingreso de la cuota alimentaria para sus hijos/as. El principal motivo, sumado a la irresponsabilidad parental, se basa en que los trabajos suelen ser informales, “en negro”, por lo tanto no existe ante la ley ningún sueldo sobre el cual exigir el cobro.

 

No solo los gastos son mayores – y que cuando los hijos/as son menores, los enfrentan solas, sino que también la cantidad de tiempo dedicado a su cuidado y acompañamiento recae casi por completo sobre ellas. Como resultado, se reducen las oportunidades laborales a las que pueden acceder, lo cual a su vez impacta directamente en el sueldo que recibirán. Considerando estas realidades, iniciar un contrato de alquiler y cumplir con los requisitos de entrada (tres meses por adelantado, garantías, seguros de caución, gastos en firma de documentación, etc) eliminan casi por completo cualquier posibilidad real de acceder a un lugar adecuado y justo.

 

Por estos motivos, no queremos dejar de expresar el orgullo que nos genera ser testigos de los esfuerzos y luchas de estas mujeres. Cada madre debe poder alquilar de forma justa y en lugares adecuados para su familia. Estamos comprometidos en seguir buscando el camino para transformar el acceso al alquiler en una realidad para aquellos/as que hoy están excluidos/as de este mercado.

 

* El edificio Estela de Esperanzas fue construido en 2008 por HPHA, en el barrio de La Boca, donde había un conventillo en riesgo de derrumbe. Hoy alquilan temporalmente 9 familias que buscan superar condiciones habitacionales difíciles en CABA.

 

Ante la situación de emergencia producida por la pandemia se puso de manifiesto una vez más, pero ahora con mayor gravedad, lo indispensable que es la vivienda para preservar la salud y la vida.

 

Para dar respuesta a las nuevas circunstancias, todo nuestro compromiso se enfocó en  buscar la forma más rápida de ayudar a que más familias mejoren su vivienda, cuiden su salud y estén seguras.  Para esto, empezamos por adaptar uno de nuestros programas más importantes: el educativo.

 

A través de un cambio en la metodología, los contenidos de los talleres específicos sobre salud y vivienda fueron adaptados a herramientas virtuales, reforzando todo lo relacionado con higiene, mitigación del contagio del Covid19 y dengue. También se incluye todo lo vinculado con cuestiones relacionadas con la convivencia. Se espera que las y los participantes puedan realizar cambios y mejoras en sus hogares para lo que se contempla un seguimiento personalizado del proceso de aprendizaje y aplicación a través de grupos de Whatsapp.

 

En la necesidad de hacer este cambio acelerado vimos una gran oportunidad: la de favorecer en alguna medida a la inclusión digital, a que más personas puedan emplear el teléfono celular también para aprender y aplicar conocimientos sobre cómo a través de la vivienda es posible preservar la salud. El dictado de los tres talleres de cada ciclo se completa con la entrega de un set de productos para implementar los conocimientos adquiridos.

 

Creemos que, además de dar respuesta a la situación de emergencia, es posible dejar capacidades instaladas que contribuyan en el largo plazo.

 

Esta metodología nos permite llegar a cualquier lugar del país, por lo que estamos buscando articular con otros actores y complementar esfuerzos para mejorar la eficacia de las acciones.

 

 

 

Necesitamos tu ayuda para llegar a familias que no pueden contar con su casa como un refugio para estar sanos y seguros. Los fondos recaudados por esta campaña están dirigidos a facilitar los sets completos de limpieza y mejora de la vivienda para las familias que realizan los talleres. 

Sumate a la campaña

 

Ese fue el principal mensaje que nos dejaron Judith y Sergio durante la Dedicación de su casa el pasado 7 de diciembre. Esta convicción fue la que tuvieron en todo momento cuando hace casi tres años empezaron la autogestión de su vivienda con HPHA, y fue lo que revivieron en estos días al evocarlo. Fue un momento de muchos recuerdos, entre ellos, los de los voluntarios de brigadas, especialmente de la empresa Samsung, de Aldea Global, y los de vecinos que les prestaban agua y electricidad para la obra.

 

En medio de la emoción, compartimos este momento con familiares como la tía Lucy y amigos como Marcelo, que acompañaron desde la primera brigada y hasta recordaron la primera vez que se pusieron el casco para ayudar a construir.

 

El matrimonio había elegido el barrio Los Ceibos para formar su familia, aunque son oriundos de distintas ciudades del país. Llegaron a HPHA a través de un cartel que vieron en el barrio y mandaron un mail al equipo. En ese momento vivían en una habitación alquilada y con muy pocas comodidades y al poco tiempo ya estaban construyendo su casa con Zoe (hija mayor) casi bebé y Judith embarazada de Ámbar.

 

Quienes los conocen saben lo organizados y emprendedores que son: al momento de la Dedicación ya están finalizando la ampliación de la casa (2 habitaciones más), en parte gracias a los conocimientos de albañilería que adquirió Sergio durante la experiencia. Pregonando con el ejemplo y con mucha pertenencia al barrio, animaron a varias familias vecinas y amigas a que se acercaran también y que hoy forman parte del proyecto.

 

Finalizando el 2019, reconocen la inmensa felicidad de saber que sus hijas crecen en una casa segura y terminada. Estas palabras de Judith nos parecen las mejores para terminar el año:

 

 “El hecho de tener un hogar es realmente un sueño. Aunque a veces se hace difícil, es lo mejor que te puede pasar y con esfuerzo se puede lograr. Ver que hay personas que te pueden ayudar y tender una mano en tiempos difíciles y saber que no estás solo, es lo mejor, es impagable.”

También para nuestro proyecto de Alquileres Tutelados del Barrio de La Boca el año termina bien: en los últimos meses pudimos alquilar el departamento del 5to. piso, finalizado completamente gracias a una donación de la Asociación de Empresarios de la Vivienda.

 

Con este son 9 los departamentos disponibles y las familias que pueden acceder a condiciones de mayor estabilidad a través del alquiler formal, que a su vez pretende ser un paso hacia mejores condiciones habitacionales.

 

El aprendizaje que nos ha brindado este proyecto, iniciado como un piloto demostrativo de alquiler social, nos brinda la fuerza y la convicción para seguir abogando y buscando hacer sinergia con diversos actores a favor de la causa de la vivienda digna, también a través del alquiler.

El 19 de noviembre llevamos adelante junto a la Secretaría de Vivienda de Nación el evento de Sensibilización El Alquiler social como política de Estado. Este encuentro fue parte de la Consultoría realizada con el objetivo de brindar un asesoramiento técnico a ese organismo, iniciado en el pasado mes de agosto.

 

Esta acción se enmarca en el interés de la Secretaría de incluir como política de Estado al alquiler social, considerado como un modo más de acceso a la vivienda de interés social en el país.

 

El evento se realizó en el Centro Cultural de la Ciencia de la Ciudad de Buenos Aires y contó con la participación de funcionarios de la Secretaría de Vivienda, de varios Institutos de Vivienda y municipios del país, de representantes de organizaciones sociales y referentes del tema.

 

Un momento importante de este encuentro fue la presentación de los resultados del diagnóstico realizado en base a lo relevado en los aglomerados urbanos de Rosario, Mendoza, Salta y Ciudad de Buenos Aires, a fin de profundizar el conocimiento del mercado de alquiler, sus formas de acceso y principales características y barreras.

 

También fueron puestas a consideración de los presentes las recomendaciones elaboradas, que tienen como objetivo fortalecer el Programa de Alquiler Social de la Secretaría de Vivienda. Del debate surgieron apreciaciones e inquietudes incluidas en el documento final de este trabajo.

 

Algunas de las recomendaciones y aspectos clave sobre los que se trabajó fueron los siguientes:

 

1) Abordar el problema de la falta de datos habitacionales: Esto se vincula con la falta de organismos específicos que tomen la cuestión del alquiler ya que existe un campo difuso entre los institutos provinciales y los gobiernos locales.

 

2) Articular con políticas económicas y de empleo: reconocer el impacto de la macroeconomía en la relación ingresos/precio del alquiler como el obstáculo 1 para el acceso a la vivienda, frente a otros como las exigencias del mercado formal (garantía, recibos de sueldo, etc).

 

3) Revisar el enfoque sobre las poblaciones vulnerables en  el acceso a la vivienda: indígenas, colectivos LGTBIQ, discapacitados, trabajadores de la economía popular, migrantes, ex-convictos o que atraviesan prisión domiciliaria y situaciones de violencia de géneros, y otros.

 

4) Profundizar el estudio de las poblaciones que habitan  hoteles, conventillos, cuartos de alquiler y otras formas de alquiler precario o informal.

 

5) Establecer acuerdos y consensos claros, como parte de la eficacia de una política de alquileres, pero también como estrategia de relación con los diversos actores.

 

6) Considerar como un tema complementario el crecimiento del alquiler temporario: mucha de la producción de vivienda nueva se está destinando al alquiler turístico, pero también se desplazan propiedades del mercado permanente y se suma el alquiler de piezas.

 

Esta instancia contó con mucha cobertura de prensa, y contamos con que el tema pueda ser sostenido en agenda para continuar con su consideración y tratamiento en próximas instancias de gobierno.

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