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Ante la situación de emergencia producida por la pandemia se puso de manifiesto una vez más, pero ahora con mayor gravedad, lo indispensable que es la vivienda para preservar la salud y la vida.

 

Para dar respuesta a las nuevas circunstancias, todo nuestro compromiso se enfocó en  buscar la forma más rápida de ayudar a que más familias mejoren su vivienda, cuiden su salud y estén seguras.  Para esto, empezamos por adaptar uno de nuestros programas más importantes: el educativo.

 

A través de un cambio en la metodología, los contenidos de los talleres específicos sobre salud y vivienda fueron adaptados a herramientas virtuales, reforzando todo lo relacionado con higiene, mitigación del contagio del Covid19 y dengue. También se incluye todo lo vinculado con cuestiones relacionadas con la convivencia. Se espera que las y los participantes puedan realizar cambios y mejoras en sus hogares para lo que se contempla un seguimiento personalizado del proceso de aprendizaje y aplicación a través de grupos de Whatsapp.

 

En la necesidad de hacer este cambio acelerado vimos una gran oportunidad: la de favorecer en alguna medida a la inclusión digital, a que más personas puedan emplear el teléfono celular también para aprender y aplicar conocimientos sobre cómo a través de la vivienda es posible preservar la salud. El dictado de los tres talleres de cada ciclo se completa con la entrega de un set de productos para implementar los conocimientos adquiridos.

 

Creemos que, además de dar respuesta a la situación de emergencia, es posible dejar capacidades instaladas que contribuyan en el largo plazo.

 

Esta metodología nos permite llegar a cualquier lugar del país, por lo que estamos buscando articular con otros actores y complementar esfuerzos para mejorar la eficacia de las acciones.

 

 

 

Necesitamos tu ayuda para llegar a familias que no pueden contar con su casa como un refugio para estar sanos y seguros. Los fondos recaudados por esta campaña están dirigidos a facilitar los sets completos de limpieza y mejora de la vivienda para las familias que realizan los talleres. 

Sumate a la campaña

 

Cada 7 de abril se conmemora el Día Mundial de la Salud, pero en este contexto de pandemia y aislamiento preventivo, esta fecha nos obliga a una mayor reflexión.

 

Siempre supimos que la vivienda es un elemento fundamental para la salud, y la situación a nivel mundial nos confronta con que la requerimos para dos hechos vitales: 1. Para prevenir enfermarnos. 2. Para acceder al tratamiento en caso de presentar la enfermedad.

 

Si bien el conjunto de la sociedad está afectado, hoy las vulnerabilidades son más peligrosas y las vemos más expuestas. En palabras de Jonathan Reckford, CEO de Habitat para la Humanidad Internacional: “La incertidumbre que sentimos hoy es la que muchas familias han sentido toda su vida, por generaciones.”

 

Queremos dedicar todo nuestro agradecimiento al personal de salud, que trabaja incansablemente para auxiliar a los pacientes y para generar más conciencia, y a todas las personas que se cuidan y buscan cuidar a otros, también en estas circunstancias.

 

Si bien hoy lo importante es reducir el número de contagios, cuidarnos también implica continuar abogando por que la vivienda, que es un derecho humano, sea también segura, adecuada, asequible y posible.

 

Te recordamos la importancia de seguir todas las recomendaciones hechas en tiempo de cuarentena y ailsamiento. Por cualquier duda y consulta, recurrí a este sitio oficial

Todos los niños tienen derecho a una vivienda adecuada: este es uno de sus derechos fundamentales. Sabemos que una casa donde protegerse y vivir al cuidado de su familia tiene efectos en todos los aspectos de sus vidas: mejor rendimiento escolar, físico e intelectual, además de la sensación de seguridad e integridad que les da sentirse cobijados. Carecer de este contexto para crecer puede afectar directamente su desarrollo.

 

Existen cuatro dimensiones en las que la vivienda tiene un impacto en la vida de niñas y niños. La primera es la calidad, donde se deben responder preguntas como: ¿Hay cosas en el hogar que pueden enfermar a los niños o lastimarlos? o ¿qué cosas de la vivienda promueven su salud?. La segunda dimensión es la estabilidad, ¿cuenta la familia con un hogar estable o corre el riego de quedarse sin esta seguridad? En tercer lugar contamos la asequibilidad: ¿Puede la familia mantener su hogar sin tener que sacrificar otras cuestiones como el alimento o el cuidado de su salud?. Y por último, se incluye la ubicación, ¿cómo es la comunidad en la que se encuentra el hogar?, ¿con qué servicios y medios de transporte cuenta la vivienda?.

 

Cuando la vivienda no es adecuada, el ámbito puede volverse peligroso y producir accidentes, enfermedades, o imposibilitar la recuperación de problemas de salud. Por ejemplo, el asma, una de las enfermedades crónicas más comunes en los niños, puede atribuírsele en un alto porcentaje al entorno doméstico.

 

Cuando hablamos de la importancia de la vivienda para los menores es debido a su vulnerabilidad, y reforzamos la importancia de brindar apoyo e invertir para mejorar su calidad de vida. Las amenazas principales para los niños de bajos recursos son la desnutrición y la vivienda inestable, por lo que la ayuda es fundamental: los niños provenientes de familias que sufren de inseguridad alimentaria pero que reciben asistencia para la vivienda son menos propensos a tener un peso inferior al normal que aquellos niños cuyas familias no cuentan con este apoyo.

 

La realidad es que muchas familias se ven obligadas a elegir entre comprar alimentos o pagar un alquiler. Las madres que se ven afectadas por la inestabilidad de vivienda sufren más depresión que aquellas con una vivienda estable, y esto se traduce en una menor capacidad para interactuar con sus hijos, lo que hace que el niño muestre mayor retraso en su desarrollo. A esto se le suma que las familias de madres con depresión enfrentan dificultades como la inseguridad alimentaria, porque ellas se ven disminuidas o imposibilidades para trabajar con normalidad.

 

Una vivienda adecuada y un hogar estable es un factor a nivel comunitario que beneficia a todos: los niños incrementan la regularidad de su desarrollo escolar y aprender de manera más eficiente. Esto comprueba que un hogar estable y asequible funciona como una vacuna: provee de resistencia e inmunidad contra futuras amenazas.

Durante el mes de junio celebramos junto a cinco familias que habían terminado de auto-gestionar la construcción de sus casas en el barrio Los Ceibos, González Catán, Partido de La Matanza, en el marco del Proyecto de Desarrollo de Barrios.

 

Cuando una familia termina su casa y se encuentra viviendo en ella, proponemos hacer una celebración especial para compartir este momento con quienes formaron parte. Nuestra identidad cristiana nos guía a bendecir el resultado del esfuerzo que dará calor y acogerá al hogar a partir de ese momento, y cada una lo hace (o no), según su credo.

 

En este emotivo cierre de etapa, los dueños de casa hacen un recuento de todo lo que lograron y son un testimonio para tantas personas que esperan la fuerza y la oportunidad de una vida mejor.

 

Estas casas se concretaron gracias al auspicio de las empresas Bloomberg, IRSA, P&G, y el apoyo de Acindar, BAEL, Basani, Holcim y Shell, además de la invalorable movilización de cientos de voluntarios y de Aldea Global que brindaron su ayuda para que fuera posible.

 

Les presentamos a las familias que Dedicaron su casa en junio y que son un ejemplo para todos:

Norma y Jorge
Gimena y Orlando
Carla y Rolando
Daniela y Diego
Jesica y  Juan

Rolo cumplió años durante una brigada de la empresa IRSA: equipo y voluntarios celebraron con la familia.
Rolo cumplió años durante una brigada de la empresa IRSA: equipo y voluntarios celebraron con la familia.

 

Durante el mes de junio acompañamos a cinco familias que habían terminado de auto-gestionar la construcción de sus casas en el barrio Los Ceibos, González Catán, Partido de La Matanza, en el marco del Proyecto de Desarrollo de Barrios.

 

Este cierre, celebrado con cada familia y en comunidad, nos devuelve el sentido de lo que hacemos día a día: ver como las personas superaron las barreras y recuperaron la confianza en sí mismas es el máximo cumplimiento de nuestra misión.

 

Pero hay algo en común que escuchamos en cada Dedicación de Casa, y que se puede contar con tranquilidad después de haber atravesado tanta incertidumbre: la desconfianza que se cruzó en las familias cuando escucharon las posibilidades de un préstamo sin intereses y ayuda técnica y social para construir una casa. En muchos casos, el acercamiento al equipo de Hábitat para la Humanidad Argentina es con escepticismo e incredulidad.

 

Es a través de los talleres de Economía familiar, Alfabetización legal y Autoconstrucción, visitas sociales y conocimiento mutuo que se va construyendo la confianza suficiente para que las personas que buscan un cambio a través de la vivienda, decidan postularse.

 

Una casa construida por una familia con la ayuda de Hábitat para la Humanidad Argentina comienza con la idea de un lugar donde empezar un futuro más estable. Usando esa idea como inspiración, los planes comienzan y los diseños se ponen en papel.

 

Cada hito de la construcción es parte de este reconocimiento de las propias capacidades, pero sobre todo, de la confianza en el otro que va creciendo con cada visita, cada etapa terminada y la sonrisa de cada voluntario que se suma. Esto es parte de lo que llamamos empoderar con vivienda.

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¿CREÉS QUE TODOS MERECEMOS UNA VIVIENDA ADECUADA Y SALUDABLE?