fbpx

Blog

As April is coming to an end, we are going through a very special moment both for Argentina and the world. There arrived a pandemic that faces us with a serious challenge, as part of the responsibility is in the hands of the Government but another great part is in our own hands. We are dealing with a health and a social emergency. We –the Argentine people and here in HPHA– are aware that we have being living the latter for quite a few years now.

 

Habitat para la Humanidad Argentina has been working and making a great effort to ensure that everyone has access to their own space, their own habitat. During this pandemic –and under mandatory lockdown– each person’s home and habitat plays a key role, with many facets that we need to analyze together.

 

One of the issues in which Argentina has very daunting statistics is that of gender-based violence and femicides. The number of femicides hasn’t decreased in years. On the contrary, it grows every day. Lockdown has only worsened these figures. Thus, it is highly important for us to reflect on gender equality at home. More than half of femicides are committed by partners, former partners or significant others. It is hard. It is hard to file the complaint, to stop forgiving and to stop believing that everything will eventually work out.

 

This issue is greatly related to our upbringing. Gender is a cultural issue. We need to demystify the attributes associated with the house, men and women. There is no blue or pink. Let’s seize these days where all the family is at home so that everyone fulfills a role. Let’s try to analyze how we can teach at home that taking care of the house is a responsibility of mom and dad just as much as of your brother or sister. Let’s try to give a gender perspective to every activity we do these days. We need to seize this time to try and understand what is happening to us, why it is happening to us and how we can improve ourselves. These are difficult times but we need to consider how we can make each habitat the best place for us to take refuge. Let’s be creative, ingenious and considerate. Let’s find ways to integrate, discuss things and find new “spaces”.

 

Let’s be careful and stay home. But let’s also try to keep developing our gender perspective in this habitat that we are living in today.

 

Graciela Adán
Director of Fundación Global
HPHA Honorary Member
https://www.fundacionglobal.org.ar/

Todos los niños tienen derecho a una vivienda adecuada: este es uno de sus derechos fundamentales. Sabemos que una casa donde protegerse y vivir al cuidado de su familia tiene efectos en todos los aspectos de sus vidas: mejor rendimiento escolar, físico e intelectual, además de la sensación de seguridad e integridad que les da sentirse cobijados. Carecer de este contexto para crecer puede afectar directamente su desarrollo.

 

Existen cuatro dimensiones en las que la vivienda tiene un impacto en la vida de niñas y niños. La primera es la calidad, donde se deben responder preguntas como: ¿Hay cosas en el hogar que pueden enfermar a los niños o lastimarlos? o ¿qué cosas de la vivienda promueven su salud?. La segunda dimensión es la estabilidad, ¿cuenta la familia con un hogar estable o corre el riego de quedarse sin esta seguridad? En tercer lugar contamos la asequibilidad: ¿Puede la familia mantener su hogar sin tener que sacrificar otras cuestiones como el alimento o el cuidado de su salud?. Y por último, se incluye la ubicación, ¿cómo es la comunidad en la que se encuentra el hogar?, ¿con qué servicios y medios de transporte cuenta la vivienda?.

 

Cuando la vivienda no es adecuada, el ámbito puede volverse peligroso y producir accidentes, enfermedades, o imposibilitar la recuperación de problemas de salud. Por ejemplo, el asma, una de las enfermedades crónicas más comunes en los niños, puede atribuírsele en un alto porcentaje al entorno doméstico.

 

Cuando hablamos de la importancia de la vivienda para los menores es debido a su vulnerabilidad, y reforzamos la importancia de brindar apoyo e invertir para mejorar su calidad de vida. Las amenazas principales para los niños de bajos recursos son la desnutrición y la vivienda inestable, por lo que la ayuda es fundamental: los niños provenientes de familias que sufren de inseguridad alimentaria pero que reciben asistencia para la vivienda son menos propensos a tener un peso inferior al normal que aquellos niños cuyas familias no cuentan con este apoyo.

 

La realidad es que muchas familias se ven obligadas a elegir entre comprar alimentos o pagar un alquiler. Las madres que se ven afectadas por la inestabilidad de vivienda sufren más depresión que aquellas con una vivienda estable, y esto se traduce en una menor capacidad para interactuar con sus hijos, lo que hace que el niño muestre mayor retraso en su desarrollo. A esto se le suma que las familias de madres con depresión enfrentan dificultades como la inseguridad alimentaria, porque ellas se ven disminuidas o imposibilidades para trabajar con normalidad.

 

Una vivienda adecuada y un hogar estable es un factor a nivel comunitario que beneficia a todos: los niños incrementan la regularidad de su desarrollo escolar y aprender de manera más eficiente. Esto comprueba que un hogar estable y asequible funciona como una vacuna: provee de resistencia e inmunidad contra futuras amenazas.

Categorías

¿CREÉS QUE TODOS MERECEMOS UNA VIVIENDA ADECUADA Y SALUDABLE?