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Adriana Berra | Voluntaria y Donante

 

Desde pequeña siempre he tenido una pregunta que aún hoy no tiene respuesta.

Por qué algunas personas nacen en familias contenedoras con necesidades básicas insatisfechas, con oportunidades de crecer… y otras nacen en familias con carencias tanto espirituales como materiales, con pocas oportunidades para salir adelante.

Esta pregunta me llevó desde muy joven a trabajar y estudiar para lograr que todos desde el lugar donde nacen tengan igualdad de posibilidades.

En este camino me encontré con Hábitat para la Humanidad Argentina, compartiendo este deseo y considerando que si una familia sin recursos tiene una casa que lo cobije y acompañamiento social, todo será mucho más fácil.

Es mi deseo más profundo: seguir en este camino y colaborar en la medida de mis posibilidades a construir un mundo más justo e igualitario.

Gracias Hábitat por dejarme acompañarlos.

 

Palabras de su nombramiento como Miembro de Honor
Octubre 2019

 


 

Emanuel Lentini | Donante 

 

Apoyo a Hábitat para la Humanidad Argentina porque ayudan a la gente a ver sus propias capacidades para estar mejor… y le dan oportunidades de poner en práctica estas capacidades.

También porque hace visible el valor de trabajar por algo que uno o su familia necesita… hace visible el sentido del esfuerzo, y a la gente que tiene la oportunidad de participar de Hábitat, le cambia la vida.

 

Agosto 2019

 


 

Leo Hernández | Donante y voluntario

 

Es una pregunta que solo puedo responder pensando y sintiendo: tanto a  las familias que no pueden acceder a una vivienda adecuada como a los profesionales activos y comprometidos de HPHA.   

Cuando hace un poco más de 10 años tomé contacto con la organización, su misión y sus programas, comenzó un proceso de aprendizaje que me llevó a buscar comprender el desafío del acceso a la vivienda e involucrarme con la causa. Gracias a ese recorrido pude darme cuenta que, sin desconocer el rol indelegable del Estado en garantizar el derecho a la vivienda adecuada, solo con el compromiso de todos se podrán encontrar soluciones reales a uno de los grandes problemas sociales de nuestro país. HPHA nos ofrece la posibilidad de sumarnos a otras voluntades que a nivel individual, familiar y colectivo trabajan para lograr mucho más que casas.  

Acompañar a HPHA es sentirse parte de un ecosistema de personas e instituciones que trabaja para por una vivienda digna y alcanzable que genere oportunidades para que las familias puedan desarrollar todo su potencial. Gracias por la oportunidad de ser parte.

 

Julio 2019


 

St Paul’s, Bellingham

Este año recibimos una generosa donación de parte de St Paul’s, Bellingham, una iglesia de Seattle, Estados Unidos, gracias a la iniciativa de Steve McMinn, uno de nuestros grandes aliados.

La empresa de Steve tiene sobrantes de madera, que se venden al costo a las cooperativas de agricultores locales. Un amigo, Dick Whitmore, le provee a Steve las cajas de cartón para que vaya acumulando la madera que sobra. Se empaqueta y luego se lleva a las cooperativas. La ganancia de este trabajo es “pura” ya que la camioneta que usan para transportar la madera es prestada por otro amigo de la iglesia y tanto la gasolina como el tiempo es donado.

Este emprendimiento solidario de la venta de leña comenzó hace 10 años cuando la iglesia de Bellingham estaba juntando fondos para que los estudiantes de secundaria fueran a Guatemala para trabajar con una comunidad indígena. La hija de Steve era una de sus estudiantes y es así como Steve se acerco a Dick para proponerle este emprendimiento.

Hace un par de años dejaron de llevar a jóvenes a América Central pero siguieron con el emprendimiento de venta de leña donada, y ahora donan los ingresos a diferentes organizaciones internacionales, como Hábitat para la Humanidad Argentina.

Según las palabras de Dick “ninguno busca reconocimiento por hacer algo que Dios espera de nosotros”.

 

Junio 2019


 

Sergio Díaz Monnier | Voluntario y Donante

 

Tomé contacto con HPHA hace ya cuatro años a través de un voluntariado que organizó la empresa donde trabajo. Recuerdo que me sumé porque venía de haber pasado un año muy difícil en lo personal y había comprendido que parte de lo que tenía que hacer para estar mejor era destinar tiempo a los demás.

Al principio me pareció positivo sumarme a una jornada de ayuda social con otros compañeros de trabajo pero, una vez terminado el primer día de “OBRA”, entendí lo que realmente significaba que Yami y Leo me abrieran las puertas de su futuro “HOGAR” y me permitieran formar parte de algo tan valioso para ellos. Fue tal mi fascinación que, al otro día, conversando con mi equipo de trabajo sobre cuál había sido mi experiencia, decidimos al menos un día al año compartir un día de construcción con una familia.

Soy un convencido de que si queremos lograr un mundo mejor es necesario colaborar con otras personas a mejorar su calidad de vida. Para eso es importante no sólo ayudar, sino también fomentar, concientizar y crear el hábito en las personas que nos rodean.

Gracias Hábitat y gracias a todos los voluntarios y donantes por ser parte de este gran proyecto!

 

Mayo 2019

 


 

Laura Pelizzatti | Donante y Voluntaria

Desde que tomé contacto con HPHA sentí que todo granito de arena que podría sumarles tenía sentido en pos de anhelar transformar vidas a través de algo tan fundamental y a la vez tan difícil de obtener para la gran mayoría de nuestros connacionales como es un lugar digno para vivir, para crecer en familia, para desarrollar los propios dones y que nos permita aspirar a formar comunidad.

Es por ello que, en oportunidad de mi festejo de cumpleaños Nº 50 no dudé en pedirles a mis amigos que en vez de regalos, aportaran voluntariamente a esta organización para ayudarme a cumplir el sueño de que más personas accedan a la casa propia. Todos se sintieron muy motivados y a la vez, agradecidos por poder ser parte.

Les y nos auguro que aún en estos tiempos difíciles, no bajemos los brazos y persistamos en esta obra que nos enriquece el corazón cada día.

 

Abril 2019


 

Alberto Gurevich | Donante – Voluntario

Yo empecé a apoyar la misión de HPHA en 2013, a través de un voluntariado internacional de tres meses durante el cual conocí bien a fondo cómo funciona la organización. Vivo en Estados Unidos desde los 13 años de edad y en HPHA encontré una oportunidad de demostrar mi agradecimiento por la suerte que la vida me concedió y reanudar mis vínculos con el país donde nací. Colaborando con HPHA pude ver como muchas familias de recursos limitados obtienen una vivienda digna con la ayuda de voluntarios como yo, pero principalmente gracias a su propio esfuerzo.  Después de mi voluntariado inicial, sigo apoyando a HPHA durante mis visitas a la Argentina y con una contribución mensual que ayudara a muchas familias cumplir sus sueños.

 

Marzo 2019

 

 

Cintia y Martín están juntos hace 10 años y ambos nacieron en El Saladero. Son padres de Valentín, que ya cumplió 2, y ambos tienen distintos trabajos y cuentan con ingresos informales. Tienen el terreno desde hace cinco años, donde vivían en una casa chica de chapa y madera, un antiguo vagón de tren, que con mucho esfuerzo recuperaron para convertirlo en su vivienda.

 

Siempre con la ilusión de poder construir, la familia participó activamente en los Ciclos de Talleres y en las actividades comunitarias desde que HPHA inició sus actividades en alianza con DOW Argentina, hace tres años en Bahía Blanca. Con mucha constancia y esperanza se presentaron en tres ocasiones como postulantes para la Casa Semilla, y fue en diciembre de 2018 que recibieron la noticia de que habían sido seleccionados para la autoconstrucción.

 

Después de la inauguración de su nueva Casa Semilla, el pasado 18 de octubre, Cintia recuerda:

 

Conocimos a Hábitat hace tres años. Eramos poquitos porque la gente no cree, te dicen del proyecto y vos decís, es mentira. Hasta que no ves, no creés.

Eramos cuatro familias anotadas, y estaba mi hermana entre ellas hasta que Silvana salió seleccionada. Y yo dije, voy a seguir intentando, no me voy a quedar con los brazos cruzados. Tuvimos que esperar un año más, y me volví a anotar.

Volví a hacer los cursos de un mes que hay que hacer y volví a quedar preseleccionada con la familia de Carolina Salazar, que quedó seleccionada. Me puse feliz porque ella realmente lo necesitaba por sus hijos.

Y la tercera les dije, este año no me voy a anotar porque no quiero ilusionarme nuevamente, pero Marina (equipo HPHA) me insistió. 

 

En febrero de 2019 se realizó la Palada Inicial y comenzaron el proceso de autoconstrucción de la casa que fue terminada e estamos inaugurando por contar con todas las etapas finalizadas el viernes 18 de octubre de 2019.

 

Fue un año con muchas emociones. En diciembre firmamos el contrato y a fines de febrero empezamos con la palada inicial que fue lo más lindo: hicimos la platea y una semana después vinieron voluntarios de Estados Unidos (Programa de Aldea Global) y estuvieron trabajando en casa. Vinieron con la platea y cuando se fueron ya estaban todas las paredes.

 

Al momento de pensar en los agradecimientos, Cintia evoca a los voluntarios, a las brigadas de Dow, de Banco Patagonia y a su propia familia, sin la cual no hubiera podido encarar este cambio en su vida.

Hace pocas semanas celebramos la inaguración de la casa de Jesi y Juan pero días después, él se quedó sin empleo. Gracias a la formación de albañilería que había recibido para construir su vivienda con HPHA, empezó a realizar tareas en casas vecinas como la de Mara y Daniel, que construyen dentro del Programa de Desarrollo de Barrios. Esto hace que hoy cuente con una salida laboral que le permite hacer la transición hacia un nuevo trabajo.

Esta es una historia de superación que merece ser contada, especialmente por la actitud con la que Juan encaró esta situación difícil.

 

¿Cuál era tu trabajo?

Tenía un buen trabajo. Trabajaba en Walmart San Justo, en el área de depósito, haciendo carga y descarga.

 

¿Qué hacías antes de esto?

Soy electricista, y antes de entrar a trabajar a Walmart me dedicada a hacer instalaciones eléctricas desde el comienzo de la construcción de casas, pero nunca me dediqué a la albañilería directamente: si bien fui ayudante, nunca fui oficial albañil.

 

¿Qué es lo que aprendiste durante la construcción de tu casa que ahora te sirve como salida laboral?

Hoy, gracias a la construcción de mi casa, me puedo dedicar a esto.

Me dejó como experiencia que cuando nos proponemos algo lo podemos lograr si ponemos un poquito de nosotros, de nuestra capacitación. Gracias a esto edifiqué mi casa y pude aprender qué era lo mejor para nuestro hogar, para poner nuestra semilla en nuestro hogar, y eso, gracias a Dios, me dio lo que estoy haciendo ahora en la casa de Mara y Daniel: puedo aportar en la construcción, en el revestimiento de la casa, en los detalles que lleva edificar la casa.

 

¿Cómo ves tu futuro laboral?

Si Dios quiere que siga trabajando de esto me gustaría: lo que es investigar y aprender me gusta, hay muchas cosas que todavía me faltan. Este es un trabajo donde todos los días estás aprendiendo algo distinto y me interesa como futuro laboral. También electricidad y plomería, y como me gusta, sé que en el transcurso del tiempo lo voy a estar aprendiendo.

 

Guillermo fue uno de los primeros inquilinos en el edificio Estela de Esperanzas, y está próximo a mudarse. Antes de empezar esta nueva etapa, conversamos con él y le pedimos que nos contara cuáles fueron todas las incertidumbres y desafíos que tuvo que sortear para llegar a este momento.

 

Los invitamos a escucharlo y a conocer como la historia de vivienda de una persona la pueden condicionar en el resto de los aspectos de su vida.

 

“Las herramientas las tenía, lo que no tenía eran las posibilidades”

 

 

 

 

 

Rolo cumplió años durante una brigada de la empresa IRSA: equipo y voluntarios celebraron con la familia.
Rolo cumplió años durante una brigada de la empresa IRSA: equipo y voluntarios celebraron con la familia.

 

Durante el mes de junio acompañamos a cinco familias que habían terminado de auto-gestionar la construcción de sus casas en el barrio Los Ceibos, González Catán, Partido de La Matanza, en el marco del Proyecto de Desarrollo de Barrios.

 

Este cierre, celebrado con cada familia y en comunidad, nos devuelve el sentido de lo que hacemos día a día: ver como las personas superaron las barreras y recuperaron la confianza en sí mismas es el máximo cumplimiento de nuestra misión.

 

Pero hay algo en común que escuchamos en cada Dedicación de Casa, y que se puede contar con tranquilidad después de haber atravesado tanta incertidumbre: la desconfianza que se cruzó en las familias cuando escucharon las posibilidades de un préstamo sin intereses y ayuda técnica y social para construir una casa. En muchos casos, el acercamiento al equipo de Hábitat para la Humanidad Argentina es con escepticismo e incredulidad.

 

Es a través de los talleres de Economía familiar, Alfabetización legal y Autoconstrucción, visitas sociales y conocimiento mutuo que se va construyendo la confianza suficiente para que las personas que buscan un cambio a través de la vivienda, decidan postularse.

 

Una casa construida por una familia con la ayuda de Hábitat para la Humanidad Argentina comienza con la idea de un lugar donde empezar un futuro más estable. Usando esa idea como inspiración, los planes comienzan y los diseños se ponen en papel.

 

Cada hito de la construcción es parte de este reconocimiento de las propias capacidades, pero sobre todo, de la confianza en el otro que va creciendo con cada visita, cada etapa terminada y la sonrisa de cada voluntario que se suma. Esto es parte de lo que llamamos empoderar con vivienda.

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