Evaluación de Impacto: Mejoramientos específicos – Pisos 2025
El presente informe sistematiza los resultados de la evaluación de la intervención de mejoramiento de pisos implementada por Hábitat para la Humanidad Argentina en el marco del programa Mejoramientos Específicos, durante el año 2025 en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y Bahía Blanca.
En primer lugar, se contextualiza la problemática de los pisos de tierra o ladrillo suelto en Argentina, relevando su magnitud, distribución territorial y las poblaciones más afectadas.
Luego, se presenta el diseño metodológico de la evaluación, la cual adoptó un enfoque cuantitativo y cualitativo de tipo sumativo, centrado en el criterio de eficacia. Mediante la comparación de los datos relevados en una línea de base (previa a la intervención) y una línea de salida (posterior a la intervención), se analizaron los cambios en las condiciones de salud, juego infantil, asistencia escolar y desempeño educativo de los hogares participantes.
A continuación, se presentan los principales hallazgos de la evaluación:
- A pesar de la reducción en las últimas décadas registradas en los censos, cerca de 253 mil viviendas en Argentina aún mantienen pisos de tierra o ladrillo suelto, lo que afecta a aproximadamente 823 mil personas. Esta condición afecta desproporcionadamente a las infancias: el 31% de las personas que residen en estas viviendas son menores de 14 años.
- El 64% de estas viviendas se ubica en zonas urbanas, mientras que el 27% se encuentra en zonas rurales dispersas, lo que implica desafíos de acceso para las intervenciones. La Provincia de Buenos Aires concentra la mayor cantidad absoluta (45 mil viviendas), mientras que Formosa y Santiago del Estero lideran en términos proporcionales.
- El 75% de los hogares cuenta con jefatura femenina, y el 29% de las personas que residen en las viviendas intervenidas se encuentran en la primera infancia (hasta 6 años). Los hogares presentan importantes condiciones de vulnerabilidad económica, al encontrarse en situaciones laborales mayoritariamente precarias: el 37,2% de las personas económicamente activas se desempeña en empleos informales y el 32,6% se encuentra desempleada. Adicionalmente, el 60% de los hogares relevados habitaba en condiciones de hacinamiento (30% hacinamiento crítico, 30% hacinamiento medio).
- La medición de línea de salida —posterior a la intervención — mostró una reducción en la ocurrencia de enfermedades vinculadas a pisos inadecuados: las enfermedades respiratorias pasaron del 50% al 37,5% de los hogares; las enfermedades de la piel, del 35% al 25%; y los cuadros de diarrea, del 35% al 12,5%. La construcción de los pisos permitió una mejor limpieza, y un mayor aislamiento frente a la humedad, lo cual mejoró la situación de las personas que padecen enfermedades como asma, bronquitis, neumonía y bronquiolitis.
- Se registró una reducción en el gasto económico promedio asociado a enfermedades respiratorias (19%) y dermatológicas (66%), para la atención médica o compra de medicamentos.
- El promedio de horas de juego dentro de la vivienda aumentó de 4,2 a 4,9 horas diarias.
- Las familias reportaron que las niñas y niños ahora pueden desplazarse libremente por la vivienda, tirarse al suelo y jugar sin temor a ensuciarse, lo que antes no era posible por la acumulación de barro y humedad.
- Se redujeron las conductas de restricción infantil (como mantener a las niñas y niños en camas o piezas cerradas) y se promovió un mayor acompañamiento adulto al juego.
- Los días de ausencia escolar por mes se redujeron de 2,9 a 1,3 en promedio. Además, las familias reportaron mejoras en las condiciones para el estudio: los niños y niñas ahora se sientan en el piso para hacer sus tareas de manera autónoma y aprovechan mejor los espacios de la vivienda.


