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Solemos decir que “el voluntariado son las manos y el corazón de Hábitat para la Humanidad”. Este hecho representó una de nuestras principales preocupaciones durante el tiempo de aislamiento preventivo y obligatorio: ¿Cómo hacer para que las relaciones suspendidas entre las familias que gestionan su vivienda con la ayuda de HPHA y las personas que buscan ayudar en la construcción de la casa se restablecieran?

 

Parte del desafío de seguir adelante como organización y especialmente, ayudar a que las viviendas fueran un escudo efectivo contra la enfermedad, requería de toda la capacidad de innovación de la que fuéramos capaces. Es por eso que, una vez más, contamos con el voluntariado como un multiplicador de ayuda, y con las semanas fuimos aprendiendo a sumarlo a los talleres virtuales de forma positiva y efectiva.

 

En esta dirección seguimos trabajando para que
el voluntariado corporativo nos siga acompañando en los nuevos contextos
y con las nuevas herramientas. 

 

 

Cómo seguir en contacto 

 

Muchísimo de lo que hacemos es posible gracias a la ayuda de las empresas y a las personas que en ellas trabajan, que brindan su tiempo y esfuerzo para contribuir con otras que están atravesando el proceso de hacer un cambio en sus vidas a través de la vivienda. Solamente quien ha pasado por eso puede entender todas las esperanzas y motivaciones que despierta la expectativa de tener una casa donde albergar a la familia en forma segura. Y el voluntariado es parte de lo que lo hace posible.

 

Hoy hemos construido nuevas propuestas de voluntariado corporativo para seguir contando con esas brigadas que animaban a la familia cuando llegaban al barrio, solo que de otra forma: a través del celular, un grupo de whatsapp, un mensaje en redes sociales. Desde casa, con el esfuerzo que conlleva cumplir con las obligaciones laborales desde el hogar, gestionando al mismo tiempo todo lo que allí ocurre, estos vínculos vuelven a recrearse con distintos soportes pero con el mismo material del que están hechos: el amor al prójimo.

 

 

Para conocer algunas de las propuestas de voluntariado corporativo, hacé click aquí.
Para más información, escribir a Andrés Queirel a aqueirel@hpha.org.ar.

 

El pasado sábado 13 de julio tuvimos nuestro encuentro anual de Voluntariado: toda una mañana de intercambio en la que compartimos experiencias y novedades. Contamos especialmente, con el dictado de un Taller de Proyección de Metas facilitado por Jorge Inda (Couch de empleo).

 

Entre rondas de mate y reflexiones sobre la vida, Jorge nos fue introduciendo en una dinámica de introspección grupal, donde cada uno pudo indagar diferentes aspectos de su vida personal y a su vez, recibir más herramientas para construir un equipo de voluntariado con mayor unidad, fuerza y motivación que contribuya tanto a nuestra organización como a la comunidad. Los asistentes al taller recibieron un certificado para sumar a sus antecedentes de capacitación.

 

Este es parte de una serie de encuentros en los que desde Hábitat para la Humanidad Argentina buscamos brindar a nuestros voluntarios el reconocimiento  que merecen por todo lo que ellos nos ofrecen a nosotros y a las familias día a día.

 

Los voluntarios son el corazón y las manos de Hábitat para la Humanidad. Durante el 2018, 877 Voluntarios fueron movilizados de distintas formas pero siempre con el mismo objetivo: que más personas tengan una casa a la cuál llamar hogar.

 

Pero hay un voluntariado que refuerza especialmente nuestra misión: el constructivo. Las brigadas, como las llamamos, ayudan a levantar y finalizar casas de familias del Barrio Los Ceibos, en González Catan y en el Barrio El Saladero de Ing. White, Bahía Blanca. Algunas de estas empresas, además, financian el fondo rotativo para las viviendas.

 

Código de cascos: las familias organizan y dirigen las tareas durante las brigadas y para identificarse usan cascos blancos. En este caso, Johanna enseña a hacer vigas de encadenado a voluntarios de Shell.

 

Ayudar a otros a construir su casa es una experiencia transformadora y brinda una ayuda invaluable. No sólo reduce los costos de construcción, sino que brinda un aliento imprescindible a los miembros de la familia. La realidad de la construcción auto-gestionada implica que en muchas ocasiones al llegar de trabajar o estudiar empiezan las tareas de obra. En estas circunstancias, recibir un micro con personas que se bajan y ofrecen sus manos y sonrisas para ayudar a hacer lo que sea necesario, es algo que brinda el entusiasmo y ánimo suficientes para construir la fuerza para seguir hasta el final.

 

A muchas familias les cuesta, al comienzo, confiar en trabajar codo a codo con personas que no conocen y que los van a ayudar, desinteresadamente. Pero este tender puentes entre distintas realidades es de las cosas más importantes que tiene este voluntariado. También muchas veces nos cuentan que era la primera vez que recibían a tantas personas en su casa.

 

Los voluntarios brindan una energía de optimismo en los momentos difíciles de la construcción de una casa.

 

En Hábitat para la Humanidad Argentina llamamos a esto Semillas de Esperanza: este es el nombre del Programa a través del cual empresas comprometidas con una sociedad más equitativa en nuestro país brindan a sus empleados la posibilidad de participar de jornadas de construcción con las familias beneficiarias de nuestros proyectos.

 

La energía que un grupo puede generar y que vuelca en el voluntariado es una experiencia transformadora que tiene impacto positivo en lo individual y en lo colectivo: son miles las personas que atravesaron esta experiencia y saben lo movilizante que es ayudar a otros a construir su casa, haciendo un aporte para que cada vez más familias vivan en viviendas adecuadas.

 

Cualquier persona que está en duda le diría que lo hagan, que participen, que se animen. Es un poquito del tiempo que uno tiene y que cambia la forma de ver la realidad, nos hace responsables de lo que vemos alrededor, nos saca esas ganas de quejarnos de todo y que nos permite meter las manos para hacer algo por esa realidad que nos duele.

Natalia de Quintiles

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