Déficit habitacional. Conectar viviendas vacías con inquilinos vulnerables
Una ONG lanzó la Inmobiliaria Social para excluidos del mercado formal.
Según un reciente informe de Inquilinos Agrupados, el 25% de los hogares que alquila destina más del 60% de sus ingresos a pagarlo y muchas familias inquilinas acuden al pluriempleo para llegar a fin de mes. En la misma línea, la Fundación Tejido Urbano constató en una consulta a inquilinos que casi el 40% tomó algún préstamo para afrontar sus gastos. A partir de la gestión presidencial de Javier Milei, la Fundación también detectó un cambio de tendencia. Desde 2024, los inquilinos pasaron de una “economía de amortiguación” donde usaban ahorros o pedían ayuda a familiares a una “economía de financiamiento”, donde acuden a préstamos para cubrir los gastos.
Ese cambio hacia entidades prestatarias se debe a que se agotó la vía del ahorro y del préstamo familiar. Ese costo se suma a los aumentos de alquileres y la inflación general, lo que genera un clima de incertidumbre entre inquilinos que suelen tener ingresos provenientes de empleos en negro, inestables, de baja calidad o con bajos salarios.

